Por Gonzalo Saénz de Samaniego Berganzo

En fechas cercanas a San Isidro (15 de mayo) se toma como referencia el inicio de las labores de despergura en el viñedo.

Las cepas han salido de la parada vegetativa y han comenzado a brotar. Se puede apreciar en las vides que hay brotes excesivos en la madera vieja, tronco y brazos de la cepa.

La despergura es una de las tareas (podemos decir sin miedo a equivocarnos que la principal) que engloban lo que se llama la poda en verde de la vid. Está engloba diferentes tareas que ordenadas cronológicamente serían: despergura, despunte, deshojado y aclareo, que consiste en eliminar parte de la vegetación de la cepa para concentrar todo el potencial de crecimiento y óptimo desarrollo en los brotes con racimo.

Eliminar los brotes sobrantes es una tarea que se puede repetir varias veces por temporada. Los brotes son sencillos de eliminar, y es importante revisar de forma frecuente la viña y realizar la despergura. Si no se eliminan dichos brotes o chupones y siguen su crecimiento se convertirán en pámpanos, mucho más sólidos y resistentes, y más complicados de eliminar, aunque en ocasiones concretas, dependiendo de estado de la planta, se deben de dejar para reconducir la cepa, reconstruirla, etc…

Es importante acertar con la fecha. Si se despergura pronto la planta puede ver afectada con heladas e igualmente va a tener que repasarse la vid posteriormente ya que van a tener lugar nuevas brotaciones.

Si se despergura tarde: el desarrollo de la planta va a ser peor, se van a producir heridas cuya cicatrización va a ser más complicada y va a existir una mayor competencia en términos de desarrollo dentro de la planta.

En la tarea de la despergura la mano del hombre vuelve a ser muy importante, ya que esta labor condiciona mucho la calidad final del producto.

¿Qué conseguimos al despergurar?

Esta tarea tiene una serie de objetivos que van a marcar el desarrollo a corto, medio y largo plazo de la vid. Los más importantes son:

  • Regular la producción de la planta que nos va a permitir dar continuidad a la poda que se ha realizado en invierno.
  • Estimular el crecimiento de los pámpanos existentes de tal manera que los que sean los elegidos crezcan de forma correcta.
  • Mejorar la aireación de la planta y los brotes.
  • Mejorar la penetración de la luz.
  • Mejorar el microclima y las condiciones para el futuro racimo.
  • Conducir el crecimiento de la planta y evitar heridas más peligrosas si se dejan para la siguiente poda invernal.